lunes, 12 de noviembre de 2012

Los líderes deben pensar en forma global y no local...



Marshall Goldsmith: experto mundial en asesorías a altos ejecutivos de empresas


Reproduzco la entrevista completa publicada en el diario La Tercera, de Chile, ya que los conceptos, entregados por el profesional, son aplicables a las instituciones educacionales de cualquier tipo y representan la realidad del mercado en la que se desenvuelven en la actualidad ya que también son empresas.

Marshall Goldsmith tiene un doctorado de la prestigiosa Ucla y es profesor en Tuck School of Business. Ha sido reconocido mundialmente por su trabajo. Sus libros han sido traducidos a 28 idiomas y convertido en best-sellers en 10 países. Durante décadas ha trabajado con algunos de los más importantes líderes mundiales, ayudándolos a ser más efectivos y a mejorar su entendimiento del entorno. Goldsmith estuvo en Chile para exponer sobre su experiencia. 

¿Qué buscan las compañías en sus líderes y trabajadores?

Hoy, las compañías se relacionan con trabajadores bien preparados y personas que saben más sobre la actividad que realizan que sus propios jefes. Cuando se dirige a estos trabajadores el liderazgo debe tener una calidad diferente. El experto austríaco en organización, Peter Drucker, dijo que los líderes del pasado sabían cómo decir las cosas, los del futuro sabrán cómo preguntar. Cuando se trabaja con personas preparadas tienes que preguntar y aprender, no puedes decirles lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, porque ellos saben más. Ese es un gran cambio.

¿Qué diferencias hay en el liderazgo respecto del pasado?

Hay cinco diferencias clave entre los liderazgos del presente, pasado y futuro. Cada vez más los líderes tienen que pensar de forma global en vez de doméstica o local, porque incluso si no tienen competencia global, sí pueden tener proveedores o socios globales. La segunda es la “apreciación intercultural”, puesto que cada vez más los líderes tienen que trabajar con personas de diferentes culturas. La tercera es la “apertura tecnológica”. Eso significa que el líder no tiene que ser tecnológico, pero sí entender cómo la nueva tecnología impacta su negocio. La cuarta, “construir asociaciones y alianzas”, porque todos los días nacen y mueren compañías. Por último, “compartir el liderazgo” y aprender de sus trabajadores.

¿Cómo percibe el que haya líderes empresariales más jóvenes?

Es una tendencia muy positiva. En muchos casos, los líderes más jóvenes pueden ser mejores, porque tienen nuevas ideas, son más abiertos y no se apegan a los modelos antiguos. Lo negativo es que se vuelven exitosos demasiado rápido y pueden volverse arrogantes, creerse pequeños dioses.

¿Qué desafíos trae el éxito?

Cada vez que nos ascienden pasan dos cosas que hacen más difícil que podamos cambiar. Una es que nos volvemos más apreciados y nos sentimos mejor sobre nosotros mismos. No hay nada malo con eso, el problema es que el feedback que recibimos de otros no contradice lo que sentimos sobre nosotros mismos. Rechazamos las opiniones que son inconsistentes con lo que sentimos. Nos volvemos más poderosos y mientras más poderosos somos, es más difícil para las personas decirnos la verdad. Eso no es una teoría, es un hecho bien documentado.

¿Qué otras tendencias se ven?

El coaching ejecutivo se ha vuelto mucho más popular. He sido el coach de líderes de organizaciones importantes, como el CEO de Pfizer, el presidente del Banco Mundial, el jefe de Nature Conservancy y de la Clínica Mayo. Cada vez más los líderes están abiertos a aprender y recibir un coaching.

¿Qué será importante para los líderes en los próximos años?

Los líderes deberán acostumbrarse a mucha ambigüedad y cambios. Quién sabe lo que pasará en los próximos años, quién sabe qué pasará en Europa, EEUU o Japón. Muchas de las más grandes economías están muy inestables. Los líderes tendrán que enfrentarse a cambios de tendencia, mucho más que en el pasado. 
¿Qué aspectos positivos de un líder seguirán trascendiendo?

Integridad, comunicar la visión, desarrollar personas, compromiso con los clientes, innovación, disposición a aprender y obtener resultados. Estas cualidades eran importantes hace 50 años y seguirán siéndolo en 50 años más.

lunes, 22 de octubre de 2012

Deserción: en 17 universidades, deserta más de un 25% de los alumnos de primer año


Según datos del Ministerio de Educación, en promedio, el 22% de los estudiantes abandona los estudios.

Informe publicado en el Diario La Tercera, de Santiago de Chile.

En los años 80, las tasas de deserción en las universidades chilenas superaban el 50%. Hoy, en promedio uno de cada tres alumnos abandona sus estudios al término del primer año. Un problema que afecta, en su mayoría, a alumnos de primer y segundo año y a los más vulnerables y que repercute directamente en el bolsillo familiar.

Sólo en las últimas década se han tomado medidas para revertir la situación. Aun así, de las 52 universidades existentes, 22 siguen teniendo tasas de abandono estudiantil superior al promedio del país: 22%, al término del primer año. En 17, un cuarto de los alumnos o más abandona.

De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Educación, los planteles que tienen las tasas más altas de deserción son: Universidad del Mar, donde el 42% dejó el plantel; Arturo Prat y Arcis, con 40%, cada una.  Le siguen Internacional Sek y Ucinf, con 35% de abandono. En la Universidad de Atacama, un 30% de los estudiantes abandonó al término del primer año; mientras que en la U. Adventista, Uniacc y Viña del Mar, lo hizo el 28%, y en la Academia de Humanismo Cristiano, el 27%.

Los indicadores son los usados para calcular los aranceles de referencia para 2012 y consideran a la cohorte que ingresó en 2010. El tema afecta también a los planteles, ya que este será un indicador más importante en los futuros aranceles de referencia.

Son precisamente estas instituciones las que preocupan al Mineduc. “Nos preocupa el abandono masivo, por lo que queremos que el nuevo arancel de referencia lo refleje. Que los planteles se ubiquen como parte de su misión el poder atender a alumnos con carencias académicas o económicas. Será un instrumento muy potente porque entregará señales de mayor financiamiento público a las instituciones que disminuyen la deserción en un ambiente de inclusión social”, dice Ugarte.

La pregunta es ¿cómo se frena? A juicio del académico de la U. de Talca, Sebastián Donoso, a través de programas de acompañamiento y nivelación para los jóvenes con brechas socioeconómicas y de capital cultural. Es lo que ha hecho el Ministerio de Educación, que ha desplegado una serie de medidas para disminuir la deserción. Entre ellas, mil becas de nivelación, a partir de este año, para alumnos vulnerables, que pasarán a 2.500 becas para el próximo año. “Estamos contentos, pasamos de un 70% a 75% de ramos aprobados entre los alumnos beneficiados con la beca en el primer semestre. Esperamos que la proyección hacia el segundo semestre camine en la misma dirección”, explica el jefe de educación superior del Mineduc, Juan José Ugarte.

Además, el Mineduc ofrece convenios de desempeño y concursos con fondos públicos ligados a la capacidad que tienen las universidades por retener a sus estudiantes. “Antes el fracaso se veía como responsabilidad del alumno. Hoy se está corrigiendo esto y es necesario que las instituciones se hagan cargo de la educación, que lo acompañen y le den una real oportunidad”, explica Sebastián Donoso. Es lo que hacen, según el académico, las universidades con mejores tasas, lista que es liderada por las Ues. Tradicionales. Entre ellas están la U. del Bío-Bío, Chile, Católica y UMCE.

Las que preocupan

La carrera de Ingeniería en la Universidad de Atacama es una de las que más preocupa a las autoridades del plantel. Cuenta con una matrícula cercana a 800 alumnos, un 40% de los cuales abandona la carrera al término del primer año. Una realidad que se replica a nivel institucional. El plantel tiene una tasa de retención del 70%. Es decir, pierde al 30%.

¿Las razones? “Muchos alumnos son de los quintiles inferiores y vienen con vacíos desde la enseñanza media que se suman a las dificultades económicas. El otro punto es el vocacional: se matriculan en carreras de segunda preferencia para ingresar por dentro a las más demandadas, como Geología e Ingeniería en Minas”, explica el director de pregrado, Mario Guevara.

En Iquique, las autoridades del plantel estatal Arturo Prat explican que sus altas tasas se deben a diversos factores. Entre ellos, los problemas burocráticos que no les permitieron ingresar a tiempo al Mineduc la lista total de matriculados de segundo año. Además, el director de docencia, Fernando Cortés, dice que un 48% de la matrícula corresponde a trabajadores que continúan sus estudios en pregrado, lo que hace más difícil su retención.

Entre las instituciones privadas, la Ucinf explica que el abandono de más de un tercio de los alumnos se debe a las brechas de contenidos que traen de enseñanza media. “El 95% son egresados de colegios municipales y subvencionados”, dice el director de Aseguramiento de la Calidad, Alejandro Villela. Otra razón: “Recién en 2011 fuimos acreditados y los alumnos pudieron acceder al CAE. Antes, muchos se retiraron por dificultades económicas”. Según la autoridad, la retención de alumnos desde entonces ha mejorado, porque se han centrado en prestar apoyo de aprendizaje a los alumnos que lo necesiten.

Para la U. de Humanismo Cristiano, el panorama es similar. Un 27% de sus alumnos nuevos se retira. Sin embargo, creen que esto es un mal menor, pues logran revertir las cifras al final de la carrera. “Si un alumno no tiene las competencias para continuar, retenerlo puede ser una acción más irresponsable, porque lo único que genera es que se endeude”, dice el director de planificación del plantel, Patricio Pulgar.

Medidas

Las universidades asumen que les cuesta retener a los estudiantes. Pero ya refuerzan las medidas para que estos no abandonen. En la Ucinf, por ejemplo, a los alumnos de primer año le realizan una prueba de diagnóstico para detectar las falencias. Tras esto, cursan programas de nivelación. A partir de 2013 se implementará el centro de apoyo al aprendizaje, que realizará tutorías especializadas a los estudiantes que lo necesiten. Lo mismo ocurre cuando el joven reprueba un ramo.  El plantel invierte $ 350 millones al año en nivelación.

Asimismo, la U. de Atacama, a partir de este año, realizará una renovación curricular que incorpora en la malla de estudios cursos de nivelación de matemática, lenguaje y desarrollo personal. A esto se suma un programa de seguimiento al estudiante de primer año.

Tasas más altas

Universidad                              Deserción (%)

U. del Mar                                42
U. Arturo Prat                           40
U. Arcis                                   40
U. Sek                                     35
Ucinf                                        35
U. de Atacama                         30
U. Adventista                            28
Uniacc                                     28
U. de Viña del Mar                    28
A. de Humanismo                     27

Tasas más bajas

Universidad                              Deserción (%)

U. de los Andes                         9
U. de Talca                               10
U. del Maule                             11
U. Católica                               11
U. de Chile                               12
U. del Bío Bío                           15
U. del Desarrollo                       15
Utem                                       15
U. San Sebastián                     15
U. Santo Tomás                       15                               

Fuente: Mineduc

De cualquier manera las tasas de deserción son bastante altas. Algo está fallando en el sistema de "atención al cliente". Parece que no se está haciendo lo suficiente en el tema de la fidelización y servicio al alumno.