martes 17 de enero de 2012

Postulantes: ¿Universidades privadas o públicas?

Los jóvenes postulantes a la universidad, este año en Chile, demostraron que tomaron sus decisiones de elegir una institución para estudiar una carrera basándose en una buena información, eligiendo aquellos planteles que demostraron mayor seriedad y sin hacer distinciones de si éstos eran públicos o privados. También es importante considerar que aquellas instituciones que participaron en paros y protestas sufrieron un efecto negativo en las postulaciones.

La participación de planteles privados en el proceso de admisión 2012 significó un desplazamiento significativo de postulaciones desde las universidades tradicionales, donde un 68% sufrieron bajas de matrículas, hacia las ocho privadas que tomaron parte en el proceso de selección. Es importante destacar que un 25% de los 100.000 alumnos que postularon puso una carrera ofrecida por una universidad privada la pusieron como primera opción.

En consecuencia, se puede deducir que los postulantes han superado la barrera de distinción entre privadas y públicas al momento de seleccionar carreras y se guían por la calidad de las mismas. Eso es lo que les importa.

Las protestas educacionales y sus consecuencias

Han pasado algunos meses de las protestas y tomas de las instituciones educacionales, tanto de colegios (todavía existen dos que están tomados) como en la educación superior. ¿Y qué se ha logrado hasta el momento? Solamente poner en discusión el tema de mejoramiento de las condiciones económicas y académicas de la educación. Nada más. Pero las consecuencias reales son colegios devueltos en lamentable estado, destrozos de mobiliario y ventanas, robos de computadores, destrucción de material docente, rayados y suciedad. Lo mismo en las universidades que participaron. También las caídas de matrículas en colegios, lo que ha obligado al cierre o fusión de establecimientos. En algunos planteles de la educación superior también la baja de matrículas fue considerable. Por otra parte, se aumentó la brecha entre colegios particulares y públicos en los resultados de la PSU y la caída en los puntajes para ingresar a la universidad. Sin olvidar los robos,los destrozos en la ciudad durante el momento de las protestas y los ciudadanos afectados en sus casas o locales comerciales. En la lucha por la educación perdió la educación. Menos "ella".

La reivindicación estudiantil es la principal dañada, la gran víctima de quienes se proclamaron haberse levantado para defenderla, como la señorita comunista Camila Vallejo, la gran ganadora de todo este lío educacional: personaje del año para algunos medios, invitada a dar conferencias por el mundo, gira por Europa “contando la experiencia en Chile” y potencial candidata a “cualquier cosa política”. Ojalá que en las próximas protestas para este año 2012 no se le ocurra salir armada, opción de la cual parece que es admiradora, según dijo.

Los grandes perdedores fueron los mismos alumnos. Lamentable, creo yo.

lunes 9 de enero de 2012

Postulante y comunicación


La relación de un joven postulante y una institución educación comienza cuando éste se da cuenta que está llegando el momento que tiene que tomar una decisión de elegir una carrera y un plantel académico. Desde ese momento sus percepciones están atentas a lo que comunican las organizaciones académicas, y todo lo que ellas hacen, desde ese momento, está siendo atentamente captado por el joven: sus actividades, las noticias institucionales, la publicidad, lo que comentan los amigos, las actividades que realizan los mismos alumnos, lo que dice la prensa, lo bueno y lo malo. Todo está generando comunicación y contacto entre el potencial postulante y la institución.

Los jóvenes perciben y describen las instituciones en términos de su propia experiencia y la clave está en la significación que le da a los hechos que ve o escucha, posteriormente lleva a lenguaje esa interpretación y más tarde la transforma en acción ¿Y cuál es esa acción? Una matrícula. Nada de lo que comunica una institución educacional es neutro para el potencial postulante. Todo se comunica por eso importante no cometer errores semánticos en los mensajes, errores de interpretación, falta de retroalimentación o “ruido” en los canales.

La información insuficiente y las barreras del joven podrían generar un conflicto comunicacional importante y ello ocurre principalmente en el plano de la subjetividad de la interpretación debido tanto a factores internos como externos. Las percepciones del joven postulante no están referidas a lo que se dice, sino de la forma en que interpreta los hechos comunicacionales de la institución. Cada momento, cada estado personal cambia la forma en que percibe, sobretodo en esta edad tan cambiante que vive, las que se ven muy influenciadas por sus valores, necesidades, creencias, sentimientos, etc. dándole el significado que siente, en ese momento, a la comunicación recibida. Para él su realidad es la realidad. Una errada percepción puede llevarle a una frustración de sus necesidades o intereses académicos.

Desde este contexto, una comunicación efectiva y acertada por parte de la institución educacional es importante para alinear, aclarar sus conceptos y para hacerle converger sus propias percepciones de manera positiva. Todos los comportamientos comunicativos de la organización apoyan el significado de cada uno, generando un efecto perceptivo, positivo o negativo, de los hechos académicos. En la interpretación del contenido de la comunicación por parte del emocional joven postulante está la clave.

martes 3 de enero de 2012

Educación superior: “llegar y llevar” su oferta personalizada

Matrículas y postulaciones como mejor te guste


Aparte de todo tipo de becas y variadas facilidades financieras ofrecidas a los postulantes a la educación superior en Chile, los jóvenes también podrán recibir gratis fotocopias de los textos (¿es legal?) y guías de estudio, vales canjeables por fotocopias, estadía en residencias, pasajes, alimentación, trabajos esporádicos, entrega de notebooks, exenciones de aranceles, dinero para gastos, jardín infantil para los hijos de los alumnos y hasta ayuda espiritual pueden recibir.

Parece que los paros y protestas de los estudiantes en su deseos de estudiar gratis y de acusar de lucro a las universidades las convirtió en un “supermercado de ofertas” para que ingresen a sus casas de estudio y entremedio las miradas recelosas entre las instituciones tradicionales que estuvieron en paro y las privadas que si hicieron clases y esperan captar a los alumnos que desean tener un año académico continuado.

Como se puede ver la gestión y visión económica cortoplacista de los planteles superiores va más allá de demostrarle a los postulantes la calidad académica que ofrecen lo que incluso lo podemos ver en la mayoría de la publicidad que realizan en los medios de comunicación donde aparte de enumerar las carreras que dictan el principal argumento es el financiero, olvidando por completo que los alumnos se matriculan en instituciones de prestigio académico y que cuentan con buenos programas académicos y profesores de calidad, solo así se construyen marcas educacionales en el largo plazo. Lo ideal sería una exacta combinación de opciones de financiamiento y demostración palpable de una eficiente gestión académica. El marketing educacional se construye desde la calidad del producto académico. Como debe ser.

sábado 24 de diciembre de 2011

Las marcas educacionales deben generar un impacto positivo

Los jóvenes desean mayor integración y relación entre ellos y la marca educacional

La mayoría de las marcas educacionales no generan afecto en los jóvenes y menos son reconocidas como aporte a la calidad de vida de ellos. Se evidencia un bajo nivel de cercanía entre esas marcas y los jóvenes, y el desinterés de estos si las marcas desaparecieran. Uno de los principales factores que explica este distanciamiento es la desconfianza de los jóvenes hacia las instituciones educativas, provocada por las promesas incumplidas en materia de calidad de enseñanza de alto nivel y estrategias de publicidad que prometen realidades que rara vez se cumplen.

También se advierte poca capacidad de generar experiencias relevantes con los usuarios jóvenes, lo que no permite establecer una gran diferencia entre una y otra marca académica. Tiene que haber una serie de cambios en cómo los jóvenes y las marcas educacionales se relacionan. Un giro hacia la generación de experiencias relevantes para los postulantes y alumnos, creando una "comunicación significativa" en todos los niveles como eje conceptual; dicha comunicación se debe basar en la calidad de lo que se comunica, los valores educacionales asociados a la marca y los beneficios personales que genera en los mismos jóvenes.

A la hora de establecer preferencia, los jóvenes se vuelven más exigentes respecto de los factores que determinan una matrícula o también una permanencia fidelizada. Consideran criterios educacionales, éticos y sociales en la elección de una institución, también se exige a las marcas educacionales participar activamente en la solución de problemas sociales y del país.

Antes, cuando un joven se matriculaba, lo hacía porque la calidad de una carrera era buena y el precio correcto. Ahora, quieren una buena carrera y además conocer de su integración a la sociedad, al trabajo, a los problemas de la misma juventud y al crecimiento del país.

lunes 5 de diciembre de 2011

Marcas educacionales

Generando experiencias positivas con los alumnos.

En Chile, ahora una gran cantidad de instituciones educacionales están centrando sus estrategias en conceptos de carácter monetario: becas, descuentos, aranceles especiales, créditos, etc. y poco se dice de la propuesta académica que ofrecen. Se centran en captar postulantes de cualquier manera, principalmente “tocando el bolsillo” del potencial postulante. Una cosa es la captación y la otra más importante es la retención. Después que consiguen su matrícula ¿Qué ocurre con el joven? Muchas instituciones de educación logran una baja relación con sus alumnos.

La principal preocupación institucional está centrada en los procesos académicos y en la calidad de sus productos educativos, lo que es lógico. Sin embargo, aún tienen un aspecto pendiente en materia de experiencia con el alumno: servicio y relación, son las palabras claves. Pocas logran buenos resultados en cuanto a experiencia con sus alumnos. Apenas alcanzan el nivel básico de relación o simplemente establecen una “relación frustrante”. En Chile, para formarse una idea, basta con ver los reclamos de los estudiantes en el Sernac o a través de Internet.

Los puntos esenciales de los indicadores están reflejados en los aspectos de experiencia con la marca educativa, con el producto académico y en las interacciones con el alumno. No considerar estos puntos las pone en posición de riesgo frente a posibles competidores. De este modo los alumnos perciben a las instituciones como lejanas, prácticas educacionales no alineadas con sus valores personales, con métodos de contacto que no son lo suficientemente flexibles y con canales poco eficientes en la resolución de sus problemas. Además no se le da el trato especial que el alumno espera.

Las instituciones invierten más en mejoras de procesos y eficiencia y recién se está tratando de incorporar el concepto de satisfacción al alumno fuertemente, pero no sólo debe ser como discurso sino que siendo considerado directamente en los presupuestos, es decir, que se configure un ítem importante en este aspecto.

Generalmente, se destinan muchos recursos a captar postulantes y no tanto a retener, mantener y generar satisfacción en los alumnos.

viernes 25 de noviembre de 2011

Educación Superior: ¿Con cartón o sin cartón?

Parece que ahora mandan los “dropout” (desertores académicos)

En Chile llevamos casi medio año en paros y protestas porque los estudiantes quieren educación gratis y mejorar la educación. ¿Para qué? Seguramente para aumentar el paisaje de cesantes ilustrados que hay en nuestro país. Y menciono esto porque, me pregunto: ¿Solo un título lleva al éxito? Enfáticamente no. Recordemos que los grandes emprendedores de Internet, Zuckerberg, Gates y Jobs abandonaron la universidad para emprender sus propios negocios y “parece que les fue bien”. Esto que menciono también tiene relación también con el autor Michael Ellsberg que publicó una editorial en The New York Times preguntándose: ¿Los desertores salvarán a Norteamérica? Generando una gran discusión porque su tesis sostiene que quiénes solucionarán el desastre del desempleo en Estado Unidos no son los abogados, los doctores ni los profesores, gente con título universitario, que tienen muchos conocimientos pero que poco aprenden de habilidades para crear empresas, sino que los profesionales no tradicionales, aquellos que, sin la necesidad de educación formal, cuentan con las habilidades sociales y de crear redes de contactos, la creatividad y el respeto por los fracasos que se dejan en el camino, necesarias para emprender con éxito. Nuevas empresas, son sinónimo de más empleo.

Aprovechemos de mencionar la deserción universitaria en Chile. Dos de cada cinco estudiantes no terminarán la carrera que empiezan, siendo más alta la cifra de abandono en las universidades privadas. Pero el dinero no es la principal causa de deserción. El 70% de los universitarios que se retiraron de sus carreras lo hizo por razones vocacionales o por haber tenido malos resultados académicos.

Estudiar en la universidad para ser emprendedor o salirse de la universidad para iniciar una propia empresa requiere mucho sacrificio, mucho esfuerzo, mucha disciplina y también mucha dedicación. Darle fuerte cada día con gran perseverancia. Seguramente muchos estudiantes piensan que por tener un título tienen una aureola especial sobre la cabeza. La vida no empieza ni termina en un cartón. La calle enseña más que el aula. Se aprende que en el mundo real del trabajo nada es gratis.

Por ejemplo, para un académico es muy fácil decir hipotéticamente: “hagamos una campaña publicitaria para una empresa ficticia”, cuando en el mercado hay muchas empresas que necesitan campañas de verdad. Aprender del fracaso, del error templa el espíritu y da la fortaleza para seguir adelante. El mejor master o doctorado se aprende en la vida misma.

Un joven que desea emprender su propio negocio debe sacrificar muchas cosas para lograr sus objetivos, ser realista, partir de un sueño pero aterrizar rápidamente y lograr las cosas que imaginó. Lo importante para el joven es hacer lo que le gusta, con cartón o sin cartón, pero siempre queriendo ser destacado en lo que se hace. Hacerlo todo un ritmo diferente al que marcha la educación, eternamente lenta y discursiva.

Por eso, los estudiantes en vez de andar en grupo como las gallinas protestando por las calles, por qué no se ponen a pensar mejor que negocio o empresa podrían emprender. Ya han perdido más de medio año, que nunca más van a recuperar, solo para intentar estudiar gratis y salir con un título que no les asegura nada. En el mejor de los casos, ser empleado de alguien. Si Zuckerberg hubiera pensado como los estudiantes en protesta no tendríamos Facebook ni el tendría todo lo que tiene. Como muchos otros casos.

Si se junta un diploma y la propia capacidad de emprendimiento, mucho mejor.