martes, 7 de diciembre de 2010

El alumno es más que una estadística

El personal de la institución es clave en la RELACION con ellos

¿De qué se trata esto? Es muy simple, el producto educacional y el proceso académico siempre serán el mismo. La diferencia corporativa se hace en la convicción, la preferencia y el momento de interacción entre el personal, académicos y funcionarios de la institución académica y el alumno. Esa importante instancia en que se interactúa con ellos, quienes siempre debe ser bienvenidos y atendidos al entrar a la institución educativa. Ir más allá de los conceptos tradicionales; que el joven reciba algo adicional, más que los contenidos académicos, porque de ese modo se construye una mejor atención y se genera una relación de confianza. Un trato afable y cercano de cada una de las personas que trabajan en la institución. Estar preocupados de lo que quieren sus alumnos y cuando alguno manifiesta una necesidad hacerla rápidamente realidad. Atenderlos como si fueran sus amigos.

Aunque esta premisa parece simple, no es fácil de llevar a la práctica. No se trata de transar con los alumnos su proceso académico sino de establecer una relación de personas. Analizar bien a los actores dentro del proceso con ellos para interactuar efectivamente. Se trata de la confianza que se da a los alumnos, lo que permite saber sus necesidades y brindarles un mejor servicio.

Esto se logra porque se conoce a los alumnos directamente sin que se transformen en estudios de mercado y estadísticas. De ese modo, todos quienes trabajan en una institución educacional manejan mucha información directa que transmiten a los directivos para intercambiar experiencias y sugerencias con respecto al servicio entregado por la organización y encontrar maneras de mejorar aquellos puntos débiles que puedan surgir.

Cuando el objetivo está puesto en las personas-alumnos y no en los problemas, las etapas del proceso se pueden llevar a cabo en virtud de llegar a acuerdos en donde todos queden satisfechos y se puedan cimentar relaciones duraderas, que son la base de la recomendación por parte de esos alumnos fidelizados y leales y quiénes, en consecuencia, facilitarán la captación de nuevos alumnos. Son ellos quiénes transmiten su experiencia positiva a los potenciales postulantes.

Poner especial atención en el encuentro o “intercambio cara a cara” con los estudiantes es una parte. La otra es la apreciación del entorno y el diseño de acciones estratégicas que se deben llevar a cabo y que deben estar muy “mapeados” para que cualquier acto realizado por el personal esté finamente calculado. Tiene que haber un control posterior de las promesas.

Aparte de la calidad académica, que se da por hecho, lo que más se aprecia de una empresa educacional es su atención.