miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Qué carrera y dónde estudiar?

Epoca de DILEMA en los jóvenes


Ya estamos en el mes de diciembre y los estudiantes chilenos deben dar la prueba PSU que les permitirá ingresar a la educación superior. Obviamente, también ha comenzado la publicidad de las instituciones en los medios de comunicación, la que siendo sincero, no existe ninguna que marque diferencia con su creatividad publicitaria. Es lo mismo de lo mismo. La orden es captar alumnos. Todas sus promesas son similares, lo que, pienso yo, confunde aún más al joven postulante. ¿Qué quiero estudiar? al ¿Dónde voy a estudiar? ¿Cómo será mi futuro?

La PUCV realizó una encuesta que llega a la conclusión que un 21% de los jóvenes todavía no sabe que va estudiar. Un 81% aspira llegar a la universidad, de ellos el 68% elegiría una universidad tradicional y un 13% a las privadas, aunque un 22% de los alumnos de colegios privados también las tienen como opción. Sólo un 16% de los encuestados elegiría a un instituto profesional o un centro de formación técnica.

De los colegios particulares el 58% tiene decidida la carrera y la institución. El 22% tiene decidido el programa, pero no el plantel, es decir un 14% lo decidirá cuando conozca su puntaje. En los alumnos de colegios municipalizados un 25% decidirá con el resultado en la mano y un 32% tiene decidida la carrera, pero no la institución.

El 90% de los encuestados valora la acreditación. También creen que cada uno puede generar su propio éxito. Consideran a la suerte, las redes de contactos y el colegio donde estudiaron, como menos importantes. Se valoran así mismos y buscan su propio proyecto personal.

Un problema que también se plantean los jóvenes es elegir una carrera por vocación o una profesión que sea rentable en su futuro. En este caso las presiones familiares acrecientan la indecisión. Los temores tienen que ver con la estabilidad laboral cuando se titulen. Muchos les dicen que con tal o cual carrera “se morirán de hambre”. En esto yo debo manifestar que no existen carreras más o menos rentables. Puede haber un actor exitoso y también un ingeniero fracasado. Cada individualidad profesional podrá desarrollar su carrera si sabe proyectarla correctamente sin sacrificar la vocación y también haciéndola rentable.