jueves, 21 de julio de 2011

El Proceso de Admisión

Cumplir con las EXPECTATIVAS de la atención al postulante



El Proceso de Admisión es, propiamente tal, la etapa final de las estrategias de marketing y publicidad realizadas por la institución educacional durante un período específico. Es el instante donde se produce el contacto y la relación directa entre el postulante y la organización académica. Un postulante, que ha estado todo el año recibiendo información de las organizaciones académicas ya tiene que tomar una decisión. Fundamentalmente elige por precio, conveniencia personal o calidad y prestigio de la institución educacional. Siempre alguna entidad académica responde a esas inquietudes.

La calidad de atención a un joven es la diferencia entre las expectativas que tiene del servicio de una organización académica y lo que realmente percibe. El proceso de admisión, para ser efectivo está determinado por el entrenamiento de los funcionarios a cargo, en cómo exponer la argumentación de venta, que cumplan con una comunicación efectiva y contar con conocimientos de psicología del comportamiento, de las personas que ejercerán esa función, además, por el escenario (condiciones ambiente como iluminación, temperatura, música y color) creado para esa gestión estratégica, el mismo comportamiento de los postulantes (motivado por las opiniones de sus pares y por la influencia de las estrategias de marketing y las campañas publicitarias) y las políticas de gestión de servicio que se hayan implementado.



Tres son los focos importantes en la gestión estratégica de admisión: la percepción de los atributos valorados y que generan beneficios en el postulante, la ejecución donde se establecen los estándares de cumplimiento del servicio definido para cada punto de contacto con joven y el soporte que tiene que ver donde se realizan las tareas destinadas a gestionar la propia institución, donde se fabrica, diseña y gestiona la actividad de admisión.

Le corresponde al Departamento de Admisión informar, persuadir y convencer al postulante para que se quede en la institución. El trabajo no sólo consiste en darle la información que solicita sino en “cerrar una matrícula”. Que ese postulante quede plenamente convencido que esa institución es la mejor opción de todas.

Cumplir con las expectativas de los postulantes y aportar a la promesa de entregar un servicio de admisión de excelencia que asegure lealtad a la marca educacional, es la misión. La orientación al servicio no tiene ningún sentido, y ni siquiera sirve para diferenciarse, a menos que esté definido en relación a las NECESIDADES del postulante.