viernes, 7 de diciembre de 2012

Educación en Chile: ¿Qué está pasando?



La educación en Chile pasa por una crisis grande en todos sus niveles. Partiendo por los jardines infantiles, en la educación parvularia, a los abusos cometidos por personal que labora en ellos, sin distinción de clase social, se suma que el 58% de ellos no ha sido  certificado en calidad por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji). Por otra parte,  cerca de 50 colegios arriesgan su cierre por faltas reiteradas en aspectos administrativos y de infraestructura. Agregamos las irregularidades en la educación superior por  faltas graves en la acreditación. Veamos.   

Acreditación: cumplir con los requisitos



En Chile existen 60 universidades. De ellas, según la información vigente en la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), 55 se han presentado para certificarse y, de este total, cuatro no lograron la acreditación. En los próximos días ingresará al Congreso un proyecto que busca elevar las exigencias para garantizar la calidad, eliminando la escala de acreditación actual, que permitía certificaciones por uno, dos o tres años, con un máximo de siete, por un reconocimiento único de seis años.

Al realizar el ejercicio de aplicar esta nueva normativa, sólo ocho cumplirían el requisito básico, al ostentar una acreditación igual o superior a seis años, pero 16 quedarían muy lejos de alcanzar los criterios exigidos en la futura ley, al contar con una certificación igual o menor a tres años. Sumando las cuatro instituciones no acreditadas, se trataría del 36% de las 55 casas de estudio que han participado en el proceso de certificación.

La experiencia internacional indica que, aproximadamente, un 25% de las instituciones que se presentan a procesos de acreditación resultan rechazadas, y que en Chile se da el fenómeno que asocia bajos años de acreditación a mala calidad en la institución. En otros países, mala calidad es equivalente a no acreditación, no a uno, dos o tres años de acreditación.

El ministerio postulará una acreditación por períodos de seis años tiene que ver con que cuando se admite a un  alumno, se admite por cuatro, cinco o seis años. Si se está  acreditado por uno, dos o tres años, evidentemente la promesa que se le está dando a ese alumno, de educación de calidad, no cuadra con el tiempo que tiene que estar en la institución. A lo que se apunta es a un cambio de comportamiento de las instituciones, que tendrán que esforzarse para obtener la acreditación de seis años. Hoy no necesitan esfuerzo, porque el sistema puede darles dos o tres años de acreditación. Están en una posición, muchas de ellas, relativamente cómoda, porque con esa acreditación es suficiente para recibir financiamiento para sus estudiantes.

Para los postulantes, para el proceso de admisión 1013, aquí van unos datos a tomar en cuenta en sus futuras matrículas. Las instituciones acreditadas por 7 años son la Universidad Católica y la Universidad de Chile. Con 6 años están la Universidad Católica de Valparaíso, la U. Adolfo Ibañez, la U. Austral de Chile, la U. Católica del Norte, la U. de Concepción y la U. de Santiago de Chile.

Sin acreditación están la U. Bolivariana, Uniacc, la U. la República y la U. Pedro de Valdivia. Con un mínimo de 2 años están la U. Arturo Prat, Arcis, U. del Mar, U. del Pacífico, U. Internacional Sek, la Utem y la U. Ucinf.

El resto de los planteles están acreditados entre 3 y 5 años.

Comentario

Las estrategias de marketing educacional se sostienen en la calidad académica de los planes y programas de estudio, de la calidad los docentes que imparten clases, de la infraestructura y servicios de punta utilizada en la docencia, etc. para ofrecer a los postulantes una promesa que se soporte en la veracidad de lo que se cuenta en la comunicación publicitaria. Pero, muchas instituciones parecen no entender que lo único que avala la retención y la recomendación por parte de sus alumnos es ofrecer un producto académico de calidad y acorde con las necesidades actuales del mercado. Ahí se comienza a gestar un plan estratégico para que sea efectivo y genere los resultados esperados. Hacer publicidad con mensajes que dicen la verdad a medias, en el largo plazo, es el peor recurso si se quiere intentar consolidar una marca educacional de prestigio.

Fuente: CNA