miércoles, 11 de marzo de 2009

Educación Superior

Profesionales preparados EFECTIVAMENTE para el “mundo real”




Uno de los aspectos más importantes en una estrategia es el producto educacional de una universidad o instituto. Por un lado, la calidad de lo que se enseña en las aulas y por otro lado el resultado de lo enseñado y aprendido por el estudiante para enfrentarse sólidamente el mercado laboral.

En Chile, las empresas, al momento de decidir la contratación de un profesional recién egresado, se fijan en primer lugar en las características personales de los postulantes y, posteriormente, en la institución de educación superior de la cuál egresó.

Una institución de educación se prestigia cuando su enseñanza y sus alumnos responden a las expectativas del mercado y son competitivos. Se genera el comentario: “enseñan bien y sus egresados poseen las competencias apropiadas para desempeñar su trabajo”. La recomendación boca-oreja de las empresas y la opinión pública genera aspectos importantes en la proyección de la imagen de una institución. Colabora en la consolidación de la marca educacional.

Pero la realidad es otra y muchas instituciones no han asumido falencias fundamentales en la formación de sus alumnos: las habilidades extracurriculares. Muchas consideran que basta con enseñar las materias para cumplir la tarea, sin reconocer importantes necesidades que el mercado laboral requiere actualmente.

Los jóvenes egresan de la educación superior chilena con falencias en expresión oral y escrita, en habilidades interpersonales y en dominio de idiomas; con incapacidad de liderazgo, falta de autonomía para tomar decisiones e incapacidad para dirigir equipos de trabajo. Incluso la mayoría no sabe identificar y resolver problemas y aún menos tomar decisiones.

Las carencias mencionadas son habilidades que las empresas y el mercado laboral exigen en el mundo de hoy, por lo tanto, el producto que preparan y lanzan al mercado muchas universidades e institutos aún es bastante deficiente, en la mayoría de los casos. Aquellas instituciones educacionales que ya están cubriendo esas necesidades del campo laboral con sus egresados van un paso adelante en este competitivo mercado y por consiguiente consolidando una imagen positiva ante la opinión pública.

Porque en educación “siempre se habla y se comenta”.