martes, 3 de marzo de 2009

Gestión estratégica y marcas

El marketing y las marcas educacionales están comenzando a ser un referente principal en la pauta anual de los directivos académicos, aunque todavía existen muchas instituciones educacionales consideran que hacer marketing educacional es hacer promoción con videos, folletos, páginas web, avisos con ofertas, slogans, logotipos etc. El marketing en la educación todavía es parcial, confundiéndose el término con ventas y acciones promocionales, carentes de visión acerca de lo que significa una filosofía del conjunto de elementos que conforman una estrategia integral.

Esto trae como consecuencia que el posicionamiento se convierte en algo difuso e indefinido, sobretodo por la realización de campañas sin orientación estratégica, con creatividad, imágenes, argumentos y diseños que dan la sensación de algo ya visto. Sin personalidad propia.

La gestión del marketing educacional necesita, para ser eficaz, el alineamiento de tres componentes: el aspecto académico con sus productos y servicios, el aspecto empresarial, considerando que toda institución educacional es una empresa y el público en todos sus segmentos relacionados. Implica la aplicación del marketing y el planeamiento estratégico a la educación, mediante la adaptación y las características necesarias para cada requerimiento.

El modelo sitúa a los niveles de usuarios en el centro de la estrategia competitiva dirigida, específicamente, a segmentos con distintas necesidades y sus correspondientes estrategias de marketing para ellos, buscando la preferencia de esos usuarios por los productos y servicios educacionales creados por la institución.

El concepto que se está comenzando a entender y a aplicar es que las instituciones educacionales deben gestionarse utilizando criterios similares al de las empresas, considerando que la dirección estratégica es clave en el éxito o fracaso de un modelo de gestión educativa moderno, dirigida a un mercado objetivo específico y orientado a generar cambios en los actuales y potenciales usuarios en el largo plazo.

Se busca generar conexiones entre los públicos de la institución educativa con las estrategias de desarrollo académico y económico de la organización, establecer políticas sostenidas en el largo plazo, una inversión acorde con los objetivos de marcar notoriedad en una área sobrecomunicada, establecer con precisión las audiencias a quiénes se dirige, definir el conocimiento perceptivo que tiene la institución y coordinar todos los niveles de acción.

Tiene como objetivo desarrollar los conceptos principales con base en los atributos emocionales, empleando ideas diferenciadoras fundamentadas en la simplicidad y la fácil comprensión por parte de los diferentes públicos y que a la vez sea aplicable en distintas formas y formatos bajo la directriz de un eje central.

Dos realidades son afectadas e interactuadas por la aplicación del modelo: por una parte la gestión empresarial y por la otra la gestión académica. Estos dos aspectos se ordenan mediante una configuración de la realidad física y su dimensión conceptual para, enseguida, entrar a la fase de la gestión estratégica mediante la proyección de la identidad en formato de imagen y finalmente finalizar con la materialización operativa de la gestión de marketing y comunicación.

La marca

El procedimiento de construcción de la marca comienza identificando los motivos por los cuáles la organización es importante y necesaria para la comunidad interna y externa. Una investigación previa a la aplicación estratégica permitirá determinar una promesa y los factores que la hacen única para el segmento objetivo. Desde allí se elabora su proyección en el futuro inmediato y en el largo plazo.

Es clave identificar los contenidos académicos asociados a los productos y servicios educacionales, los que darán una identidad distintiva y poderosa. Esto significa que la gestión estratégica no está centrada, propiamente tal en la institución, sino en la imagen y el poder de la marca ante su mercado actual y potencial. El cruce entre la identidad y la imagen se da en el contexto del aspecto real y objetivo de la institución y la percepción por parte de los públicos, implicando ello la articulación de una identidad coherente e integrada y la proyección de una imagen interesante y novedosa.