lunes, 2 de abril de 2012

La tecnología en el aula

Alumnos y profesores viven en mundos distintos...


Los estudiantes de colegios tienen expectativas sobre el tipo de enseñanza y aprendizaje a los que se enfrentarán cuando entren a clases en la educación superior. Una investigación de la Escuela de Periodismo de la Usach (Chile) demostró cual es la realidad de esta situación. Los adolescentes cuando llegan a la universidad se dan cuenta de que, en general, los profesores no manejan la tecnología, que no saben cómo usarla, la emplean mal o piensan que basta con un Power Point para hacer la clase. La brecha entre alumnos y profesores se produce porque los adolescentes son “nativos digitales”, jóvenes que ha crecido con la tecnología y que tienen una habilidad innata para moverse en el entorno digital.

Menciono una observación personal. En una universidad reconocida por su capacidad tecnológica veo a profesor con un maletín, no era obviamente un notebook, entrando a la sala de clases y pienso: ¿Este señor va a hacer clases con apuntes y papeles? ¿Va a hablar y hablar y escribir en la pizarra en vez de hacer participar a los alumnos con investigaciones prácticas usando la tecnología?. No debe estar muy actualizado con los recursos tecnológicos, me dije, porque si no llevaría su pendrive con las clases y el resto lo hace con la conexión a la red.

Siguiendo con el tema. El estudio mostró una brecha importante entre el estilo vertical y expositivo que prima en la educación universitaria y la visión más comunitaria y horizontal de aprendizaje que esperan los adolescentes, donde la tecnología es vista como un medio de comunicación para aprender y de diálogo permanente entre compañeros y profesores. El nativo digital espera que el profesor entregue sus conocimientos y experiencias en el aula y que la tecnología sirva de apoyo y vía de contacto permanente con ellos. La brecha es de dos experiencias de vida distintas y donde se valoran cosas diferentes.

El adolescente imagina que podrá participar en la clase aportando conocimientos que ha adquirido personalmente en internet; espera que el profesor dé a conocer su enseñanza a través de recursos digitales, como con su propio sitio web, participación en foros de expertos o twitter, posteando contenidos en su blog, que conozca los enlaces más importantes de las tématicas que enseña y que suba sus clases regularmente al sitio del curso. En el fondo necesita que el profesor le enseñe contenidos distintos que el alumno por su cuenta no pueda encontrar en internet.

Lo importante ahora es que los académicos comprendan sus carencias y necesidades en el mundo virtual y que necesitan capacitarse metodológicamente y didácticamente en base al uso de los recursos tecnológicos que dominan los jóvenes. Pero especialmente que comprendan las características de los alumnos de hoy y los hagan partícipes del proceso de enseñanza para que ellos aporten con sitios que conocen sobre las materias, que quieran hacer blogs temáticos o un streaming de video de una actividad.

El ideal de los adolescentes universitarios con clases participativas y profesores utilizando los medios digitales en forma habitual, en muchos más casos de lo que creemos, no existe.