viernes, 22 de enero de 2010

Entre acreditaciones y matrículas

Las UNIVERSIDADES chilenas en datos

Las universidades chilenas tradicionales matricularon más de 52 mil alumnos este año. La institución que más alumnos matriculó fue la U. de Concepción, con 5.000 alumnos nuevos. La U. de Chile inscribió 4.973 y la U. Santa María a 3.857 (matriculó 500 alumnos más que en 2009). Las que menos matricularon son la U. de Los Lagos y la U. de Magallanes. La U. de Playa Ancha aumentó sus vacantes de 1.200 a 1.600 cupos. La U. de la Frontera aumentó un 13% sus cupos.

Respecto a la acreditación, sólo 7 de las 59 universidades del país están acreditadas en todas sus áreas por más de cinco años: la U. Católica, U. de Chile, U. de Concepción, U. Católica de Valparaíso, U. Austral, U. de Santiago y U. de la Frontera. Otras 17 universidades acreditan algunas áreas de desarrollo, dos o tres, donde alcanzan un alto nivel de calidad.

No están certificadas la U. Bolivariana, U. Arcis, UTEM, Ucinf, U. del Mar, La República y la U. Pedro de Valdivia.

Se debe destacar que pocas instituciones logran la calidad de excelencia.

lunes, 11 de enero de 2010

U. Finis Terrae

El CRECIMIENTO de su carrera de Medicina


En relación con el post anterior, quiero mencionar la importancia de una gestión efectiva, inmediata y competitiva, con el cambio producido en la Carrera de Medicina de la U. Finis Terrae. En el 2008 este plantel estaba en el penúltimo lugar en una medición para egresados de esa carrera. Hoy está segunda, detrás de la U. Católica. ¿Qué hicieron? El procedimiento de cambio de la carrera comenzó con una reunión entre autoridades, profesores y alumnos para analizar la situación y se detectaron 3 áreas débiles en el plan formativo de la carrera, por lo tanto había que diseñar estrategias para su fortalecimiento.

Trabajaron su producto académico en esas tres áreas, es decir, hicieron cambios en la malla curricular y en el plan de estudios, incorporaron una veintena de nuevos docentes y mejoraron los convenios para las prácticas clínicas. Hicieron lo que había que hacer. Así de simple.

La estrategia dio resultados, a pesar de que algunos académicos, siempre lentos, cuestionan que los cambios hayan sido tan rápidos. Ahora, la carrera de Medicina de la U. Finis Terrae está por sobre la tradicional U. de Chile, que ocupa el cuarto lugar. Un ejemplo de que cuando hay voluntad para cambiar situaciones adversas es posible hacerlo y de paso posicionar su carrera en el mercado.

Universidades regionales no llenan sus vacantes…

…además tienen BAJOS puntajes

El 90% de las casas de estudio de regiones no llenaron sus cupos y enfrentan un complejo escenario. Las más afectadas son la U. de Los Lagos, la U. Católica de Temuco, la U. Magallanes y la U. Arturo Prat. A pesar de las justificaciones de sus rectores, la razón principal es que las entidades académicas regionales no han sido capaces de reinventarse en el competitivo mundo de la educación superior ni tampoco han actuado con la rapidez que exigen los tiempos actuales. La variedad de la oferta en la educación superior obliga a estas instituciones a adaptar sus programas de estudio y a crear ventajas competitivas mediante nuevos atributos que sean beneficiosos para los postulantes de las regiones donde están insertas.

Una estrategia de marketing educacional acertada comienza por la propia institución académica para generar un gran cambio cultural interno y de fondo de su estructura interna. Para concretarlo, su gestor estratégico debe ser un directivo líder que cambie la antigua mentalidad institucional e irradie una nueva forma de trabajar. Que sostenga el proceso con certeza, rigor y disciplina dispuesto a hacer vanguardia abriendo caminos. El éxito institucional solo se consigue cambiando la mentalidad interna y redefiniendo estratégicamente la forma de alcanzar las metas.

Para ser efectivos el mercado potencial de alumnos se debe definir con exactitud y desde allí generar estrategias, por ejemplo, si las cifras indican que la mayoría de los alumnos de las universidades regionales son de colegios públicos y subvencionados sus autoridades deben preguntarse que se está haciendo efectivamente para captar ese mercado.

El acomodo no sirve para crecer institucionalmente. En esta área no existen certezas ni tampoco existe ningún modelo para ser invulnerables. La competencia está ahí. El mayor peligro institucional está en estancarse y olvidar los principios que hacen grande a una organización académica. El tiempo siempre es corto y hay que moverse rápido. Todo problema es una oportunidad. Como la situación que están viviendo las universidades regionales actualmente.

martes, 5 de enero de 2010

Postulación a las universidades chilenas

Este año 252.000 jóvenes rindieron la PSU, con un crecimiento de 10.000 alumnos más que el año pasado.

Las principales universidades privadas como la U. Mayor, la U. del Desarrollo y la U. de los Andes terminaron el segundo día de inscripción con el 100% de sus matrículas cerradas. Otras, como la U. Diego Portales, la U. Andrés Bello y la U. Central también tienen casi completada su oferta académica. De los 354 puntajes nacionales del país en la PSU, 44 (12%) optaron por las universidades privadas. Los principales motivos manifestados fueron el prestigio de estas casas de estudio y, sobre todo, los beneficios económicos que les ofrecían al postular.

El uso de redes sociales, como Facebook y Twitter, para atender las consultas de los postulantes y la duplicación de las estaciones de servicio fueron algunas de las medidas que implementaron las casas de estudio, ya que algunas de ellas tenían a postulantes esperando desde la madrugada. Los alumnos ahora compiten por un lugar en la educación superior privada por orden de llegada, igual que en una liquidación de ropa o un recital musical. Este mecanismo competitivo crea ansiedad, ejerce presión y miedo a quedarse sin matrícula en los egresados de los colegios.

Preguntas: ¿Los alumnos ya no están decidiendo entre universidades privadas y tradicionales, sino que entre universidades de excelencia y las que no lo son?, la premisa será ¿Lograr un cupo a como dé lugar? o ¿Las universidades privadas con más postulantes son las más solicitadas y mejores? ¿Es resultado del marketing realizado?

Las universidades tradicionales, en cambio, no matriculan por orden de llegada, sino que seleccionan previamente a sus alumnos y los que se matriculan son sólo los seleccionados quiénes tienen su cupo asegurado, dentro de un plazo. La universidad privada Adolfo Ibañez ocupa el mismo sistema.

Este sistema de “liquidación de matrículas” ejercido por las privadas tiene sus complejidades porque un postulante matriculado en una privada legalmente puede renunciar y cambiarse a otra si quedó en una tradicional, las que entregan sus resultados en fechas posteriores. Por otra parte, una matricula hoy no asegura fidelidad del alumno. No se debe olvidar que decisiones apresuradas generan posteriores deserciones porque la competencia sigue vigente y el verdadero “negocio académico” está en la fidelidad y la retención de sus alumnos por la excelencia académica entregada. La matrícula es sólo el inicio de un proceso de relación entre el alumno y la institución.

Lo curioso es que en esta “guerra por captar alumnos”, casi ningún instituto profesional o centro de formación técnica ha manifestado presencia competitiva, por lo menos en este período, a pesar de la necesidad manifiesta y creciente de profesionales y técnicos en el campo laboral. Parece que los jóvenes quieren un título universitario donde sea y como sea.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Colegios municipalizados

Fuga MASIVA de alumnos


Se calcula que alrededor de 60.000 alumnos de los colegios municipalizados de Chile emigrarán al sector subvencionado. Uno de los motivos principales es el efecto causado por los prolongados paros de profesores, entre muchos otros problemas que tiene la educación pública cargo de las Municipalidades.

¿Y que han hecho los directores de estos establecimientos? Comenzar a “gastar” en campañas publicitarias. Lo que me trae a la memoria una antigua frase: “Si el producto es malo ni la mejor publicidad lo vende”. No están pensando en que el verdadero problema está en los productos/servicios educacionales que están entregando a la comunidad y eso es lo que deben que solucionar. Suponen que las personas son tontas o ignorantes y que van creer lo que dice un mensaje publicitario que, se sabe, es interesado. La única manera de revertir la situación es realizar un proceso de cambio del producto académico y una vez que éste se haya concretado positivamente recién, en ese momento, iniciar la gestión estratégica de marketing y comunicación para revertir las percepciones negativas. Y eso requiere tiempo.

La “marca educación pública” está muy deteriorada, genera desconfianza y no tiene credibilidad porque el producto que entregaron no estuvo acorde a las expectativas de “sus clientes” y eso llevó a la actual fuga de estudiantes. A la hora de la decisión la marca y sus atributos académicos son lo más importantes. Cuando los padres se enfrentan a la educación pública saben exactamente que van a “comprar” un producto de mala calidad y con el futuro de sus hijos ellos no están dispuestos a jugar, aunque se realice la más onerosa campaña de publicidad. No hay argumentos que justifiquen cualquier publicidad que se haga.

Frases como: “yo prefiero la educación municipal” es sólo eso: una frase, que no tiene sustento ni base en la experiencia real de los públicos. Ni siquiera constituye una promesa o un beneficio real en sus estrategias de avisos en radio, prensa, vía pública, “palomitas”, puerta a puerta, lienzos en las calles, etc. que realizan. No sé que ganan los colegios públicos con ofrecer servicios adicionales como becas, talleres, paseos, música o deportes si no tienen un producto principal que garantice la seguridad de tener clases y educación de excelencia.

Recuerdo una reunión que tuvimos, hace algunos meses, con un directivo de una Corporación Municipal de una populosa comuna de Santiago quién nos manifestó su inquietud por el problema que estaban teniendo con la deserción masiva de alumnos a otros colegios. En esa ocasión, le propusimos un proyecto estratégico de largo y corto plazo, como correspondía, según el análisis realizado para la situación que los estaba afectando. Obviamente, no estaba en sus planes realizar un trabajo de fondo y sostenido en el tiempo sino que sólo deseaban manipular comunicacionalmente a los padres y apoderados de la comuna. Hasta allí llegaron las conversaciones.

Los directores de los establecimientos educacionales públicos están actuando con medidas de parche cortoplacista y no están pensando en encabezar un proceso de largo plazo. Como debería ser.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Educación superior: entre la deserción y la vocación

Información orientada a lo comercial y no a la vocación


El problema es más complejo de lo que parece. La deserción es bastante alta en la educación superior chilena y parece que el problema principal es la forma como las instituciones están manejando el tema de sus clientes actuales y potenciales: los alumnos.

Aparte de abrumarlos con publicidad, de todo tipo, en los últimos meses del año escolar, los estudiantes sostienen que la presión es fuerte para tomar decisiones y poco el tiempo entre rendir la PSU, la entrega de los resultados y las fechas de las postulaciones; falta de información acerca de las formas de financiamiento como becas y créditos; campo laboral de las carreras e instituciones que brinden orientación. También dicen que la información proporcionada - por universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica - es de orden comercial y no orientada a la vocación de los potenciales estudiantes. Por otra parte, en la decisión, los estudiantes, le dan mayor valoración a lo que dicen sus pares (amigos, compañeros) por sobre las opiniones de los adultos.

Veamos algunos datos:

La deserción promedio en las Universidades, en general, es de un 25%. Se desglosa de la siguiente manera: Universidades Particulares con aporte un 16,1 %, Universidades Estatales con un 22,4 % y las Universidades Privadas con una 29.8 %. Mientras que en los Institutos Profesionales la deserción es de un 42% y en los Centros de Formación Técnica un 37,5%. Cifras muy decidoras.

Las causas de la deserción universitaria, en primer año, son: en primer lugar, los problemas vocacionales y las razones principales son no quedar en la carrera de preferencia y dificultades en acceso a información y orientación. En segundo lugar, el rendimiento académico debido a baja motivación, en general, y debido a problemas vocacionales en particular, debilidades académicas previas, debilidades en metodologías de enseñanza y aprendizaje y la insatisfacción con la carrera elegida. y finalmente, la situación económica de sus familias.

En mi opinión, al tema vocacional se le debería dar mayor importancia de la que tiene actualmente y dejar las promesas y frases publicitarias para otra vez, dándole mayor énfasis a la información objetiva sobre las carreras y en un período donde los alumnos secundarios estén más perceptivos y puedan evaluar mejor y con tranquilidad las opciones existentes. Informando bien también se vende.

Finalmente, es importante destacar que más del 70% de los estudiantes son primera generación de sus familias que han alcanzado el nivel de educación superior, por lo tanto desconocen como es la vida de un estudiante en el pregrado.

Fuente: Divesup 2009

Reclamos contra las universidades chilenas

Publicidad engañosa, mala calidad de servicios, infraestructura y deficientes mallas curriculares, contratos que no se cumplen, entre otros 3.000 reclamos.


Una alumna de tercer año de una prestigiosa universidad me relata: “la profesora titular se encuentra en el extranjero, vuelve en diciembre y la ayudante no vino a tomar la prueba porque “SE QUEDO DORMIDA”. Tengo que volver mañana y hoy perdí el viaje, Vine a hacer nada”.

Como el caso mencionado he escuchado muchas quejas de alumnos contra las institucionales educacionales de la educación superior chilena. Parecen que olvidan que los estudiantes son consumidores que PAGAN por el servicio prometido y que como cliente, con un CONTRATO firmado, tienen derecho a recibir lo prometido en la publicidad.

La última encuesta del Sernac, Servicio Nacional del Consumidor, para los extranjeros que me leen, entrega una información muy interesante, sobre las universidades chilenas, que en sus párrafos principales indica lo siguiente:

“Durante 2009, el Sernac ha recibido más de 3 mil reclamos en el rubro educacional, lo que representa un aumento de 130% respecto al año anterior. De ellos más del 35% se concentran en 41 universidades. El ranking lo encabeza la Universidad de la República (ahora cerrada porque quebró), la Universidad de Los Lagos y la Universidad Arcis. Las que menos reclamos tienen son la Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad del Desarrollo”.

“Con respecto a los motivos del reclamo, el 32,1% de las presentaciones se refieren a incumplimiento en las condiciones contratadas”.

“Los alumnos perciben diferencias entre lo ofrecido, publicitado o contratado y lo que realmente reciben por parte de la universidad. Por ejemplo, falta de infraestructura (bibliotecas, profesores etc.), cambio de las mallas académicas, horarios, planes de estudios u otras condiciones acordadas; instituciones que prometen ser “reconocidas” sin serlo, etc.”

“La mala calidad del servicio es otro de los motivos que se repiten en las universidades que se encuentran por sobre el índice promedio de conflictividad, es decir, reclamos por problemas administrativos, cobros por deudas ya pagadas, demora o no entrega de documentos o títulos pese a pago, envío de deuda a DICOM sin que corresponda etc.”

Sernac recomienda: “que los alumnos y sus apoderados tienen derecho a que las universidades cumplan lo que prometen y a recibir exactamente el servicio por el que pagaron.”

Cuando en ciertas instituciones de educación superior se hace lo que se puede los resultados son los indicados por Sernac. Las universidades (empresas académicas) siguen olvidando que los alumnos son sus clientes y deben ser tratados como tales. Son personas que pagan por un servicio educacional prometido, en todos sus aspectos. Como lo mencionado al comienzo: “no están pagando para que la profesora viaje al extranjero y la ayudante se quede dormida”. Están para hacer clases y enseñar y la institución preocuparse cuando ello no ocurre. No dar explicaciones, sino soluciones inmediatas.

Por ello, la aplicación de nuestro modelo estratégico Bucket, Business Education, involucra todas las áreas de una institución de educación superior: productos y servicios educacionales al máximo, relación y contacto permanente, acciones estratégicas y tácticas de atención al alumno preferenciales y un mix de comunicación y publicidad creativo pero basado en la verdad y la ética, tanto para la retención y captación de alumnos, aplicado con mucha rigurosidad y teniendo siempre como eje principal el alumno y sus padres. Los que pagan.

Finalmente, debemos destacar que la investigación es sólo una parte del mercado educacional. Si se le agregan los institutos profesionales y los centros de formación técnica quizás el resultado sea… peor.