jueves, 12 de noviembre de 2009

¿El alumno es un cliente?

Precisando CONCEPTOS


Ante un artículo publicado en el diario Clarín que titula “A la caza del alumno cliente” debo mencionar que ese concepto lo acuñé y lancé hace unos seis años en los seminarios sobre Marketing Educacional que dicto en Chile. En ese momento trajo mucha discusión al relacionar la educación con prácticas comerciales. Con el paso del tiempo veo que el concepto lentamente ya está siendo aceptado como parte de las estrategias de marketing como bien hace mención el diario indicado en estos días.Veo que yo no estaba equivocado.



Cuando empecé a aplicarlo fundamentaba el controvertido concepto afirmando que los productos educacionales (carreras /profesores /programas de estudio / infraestructura) se relacionaban directamente con los servicios educacionales entregados al alumno, donde existían derechos y deberes tanto de los alumnos como de las instituciones. Establecía una relación entre el proceso académico y el proceso de realización de estrategias de marketing, integrando la calidad del aspecto académico a la gestión estratégica de la empresa educacional.

En este contexto el alumno siempre será lo más importante y se le debe entregar el mejor servicio académico, porque solo así se consigue lealtad y fidelidad por parte de él hacia la institución educacional. Son las organizaciones académicas las que deben servir al alumno y de la mejor manera posible. Sólo es más rentable un alumno satisfecho que vive experiencias memorables y que no desea cambiarse de institución porque está contento. Cuando alguno lo está pasando mal empieza a mirar para el lado, a la competencia. Si las universidades, institutos o colegios en su mayoría son empresas, con o sin fines de lucro, deben responder a esa categoría y funcionar como tales. Estando en la mente y también en el corazón del alumno.

Lo más importante de este concepto surge de las raíces académicas, es decir, de los productos y servicios educacionales entregados al alumno y que sostienen el árbol de la institución. Lo que no se ve, determina lo visible a los ojos de los postulantes y sus padres. Es ese trabajo que no se ve, pero que siempre se está haciendo el que finalmente determina el éxito, canalizado a través de la atención personalizada, servicio al máximo en todos los niveles y relación y contacto permanente con ellos.

Nada de explicaciones sólo soluciones a sus inquietudes.