lunes, 19 de octubre de 2015

Las EMOCIONES en las estrategias de Marketing Educativo.




Cuesta mucho tomar decisiones estratégicas y es difícil tomar decisiones fácilmente cuando se trata de personas. Los esfuerzos del marketing educativo tienen el objetivo de explorar nuevos caminos para persuadir a los jóvenes: debemos conocerlos para saber cómo satisfacer sus anhelos internos, seducirlos a través de impactantes historias que llamen su atención, analizar el mundo de los jóvenes desde la perspectiva de la humanización de las instituciones educativas, proyectar sensaciones, pensar en necesidades, expectativas, frustraciones, para generar satisfacciones racionales y emocionales a nivel consciente e inconsciente y que sean capaces de convertir los sueños del joven y sus padres en realidad.

Los jóvenes encuentran que el mercado educacional les satura con cientos de instituciones y propuestas similares, mientras ellos quieren que las marcas educativas les entreguen cosas especiales, mágicas, ilusionantes. La diferenciación entre las instituciones académicas se logra a través de los sentimientos,  logrando conexiones que hagan sentir confianza en esa marca que merece ser elegida por los valores que le genera al joven. La  marca educativa debe enamorar a los postulantes, inspirar y hacerle participar de sus emociones más profundas y que estén presentes en el  momento de la elección. Por ello, las emociones deben ser la principal preocupación de las instituciones educacionales.

La marca educativa de una institución debe estar llena de vida, sentido y contenido para el joven postulante. El mensaje debe ganar en notoriedad, veracidad, relevancia y persuasión a los ojos del joven,  generar percepciones, imágenes, experiencias y verdades subjetivas asociadas con la  institución o con su marca. Una mezcla de componentes racionales e inconscientes, reales e imaginados, vividos y proyectados, enraizados en los componentes afectivos del joven. Aspectos psicológicos latentes que se tienen que activar a través de los mensajes; despertar sentimientos con la marca educativa.

¿Qué asociaciones se pueden atribuir a una organización educacional? ¿Qué experimenta  el  postulante cuando entra  en contacto con una determinada marca  educativa?  ¿Qué les gustaría oír a las marcas educativas por parte de los jóvenes? Los sueños que son capaces de despertar en ellos. La seducción y las emociones están estrechamente ligadas a la hora de crear instituciones educacionales con éxito. Una buena historia que coloca a la institución en una posición donde se reconoce  y se identifica. Entonces, algo se despierta en el interior del joven. Una historia bien contada debe despertar los estímulos que permitan recordar los mensajes para lograr una actitud adecuada y animar al joven a conocer la institución. Las marcas educativas que consiguen enamorar se quedan en el recuerdo del joven objeto de esa comunicación. Conectar con esas emociones escondidas y latentes que los jóvenes están dispuestos a despertar ante las propuestas de marketing que mejor expresan sus sueños de futuro.   

¿Cómo trabajar una estrategia? Con un estado mental básicamente creativo e intuitivo, más que racional. Percibir, sentir, intuir, crear.  Dejar de estar sentados en el escritorio y dejar de ser nosotros. Convertirnos en postulantes y dejar que ocurran las cosas que ocurrirían como si se estuviera en un proceso de postulaciones. Como siempre, en las estrategias no hay nada escrito, ni fórmulas de aplicaciones  obligatorias o exclusivas. Hay que pensar, hay que inventar, en cada caso, lo eficiente o lo inesperado que pueda dar  una ventaja competitiva sobre la competencia y contarla  como beneficio propio y personal. 

Eso es lo que trata de resolver el marketing educacional. No piense solamente en la estrategia...enfóquese en las experiencias de los jóvenes, ellos le darán las respuestas.